A lo largo de estas semanas estuve leyendo y escuchando las criticas a esta película. De más esta decir que la gran mayoría no fueron buenas, pero todas tenían en común algo. (Fabrizio Ponzo)
Bueno, arrancamos la segunda mitad de nuestra recorrida por el Olimpo de la década que se va con una entrega devastadora. ()
La última y genial aventura del verdaderamente grosso Ernán Cirianni retoma algunas de las obsesiones que lo hicieron ser lo que es: sexo, droga y religión, puestas en página de cómic tras el título de Grosso mal. (Hernán Martignone)
Terminamos la primera mitad del ciclo con una entrega que bien podría llamarse La Venganza del Mainstream. Sí, seguro, hay franceses, belgas, españoles, japoneses, canadienses, ingleses y hasta yankis que hacen comics rarísimos. ()
En el año 1940 , tras el éxito de Action Comics y Detective Comics, a la por entonces llamada National (hoy DC) se le ocurre crear más títulos: es así como surgen Flash Comics, Sensation Comics, All-American Comics y Adventure Comics. (Juan Andrés Coccotis)
Si te digo que leí un comic donde lo más parecido a un héroe es un cura homosexual que cuando era joven perteneció a una pandilla de criminales y abusó de un nene de 11 años… nos fuimos a la mierda desde temprano, ¿no? (Andrés Accorsi)
Ya desde mediados del 2002, cuando la primera entrega de La Era del Hielo llegó a las alicaídas (por la crisis) pantallas argentas, se podía intuir claramente que esa no iba a ser la última vez que el mamut Manny, el perezoso Sid y el Tigre Diego iban a vivir una aventura a lo grande (Hernan Khatchadourian)
También conocida como El Argentinazo, ya que se nos juntaron nada menos que cuatro reseñas de obras creadas por argentinos. Pero también tenemos ingleses, yankis, italianos, franceses, escoceses y españoles, como para variar un poco. ()
Estamos en diciembre de 1980, un año donde el comic mainstream norteamericano se podía resumir en una sola palabra: MARVEL. (Juan Andrés Coccotis)
En los albores de la historia del manga contemporáneo, cuando todavía no existían las antologías ni la segmentación del mercado según edades y géneros, el Manga No Kamisama lideraba una revolución tan arriesgada como bizarra y contradictoria. ERa un nuevo mundo, o - como diría el propio Osamu Tezuka - el Next World (Andrés Accorsi)